Las once de la noche, el teléfono lleva sin sonar desde hace tres horas. Llevo todo el día mandando informes sobre movimientos en habitaciones, sobre sujetos en concreto (ya hablo como ellos) y todo lo que me han pedido desde las nueve de la mañana.
He hablado con Juan un rato esta tarde, parece ser que algunos de los sujetos se han puesto más violentos de lo normal y han llegado a salir de sus habitaciones. Me dice que sólo recuerda una vez en la que le llamaron para que no fuera al trabajo un día y al día siguiente diez habitaciones estaban vacías, seis guardias habían desaparecido (se notó su tono de escepticismo) y cinco científicos o doctores lo mismo, pero nadie hizo más preguntas de las necesarias, más que nada por no encontrar ninguna respuesta al respecto. También me ha dicho que mañana nos vemos, que ya han dado orden de que todo el personal puede volver a sus puestos de trabajo.
Once personas de las que trabajaban allí habían "desaparecido" en un día y diez personas más, o sujetos como los llaman ellos (me contradigo a mí mismo, es imposible hablar como ellos cuando lo piensas fríamente), habían dejado sus habitaciones libres. ¿Qué nos encontraríamos mañana? no dejaba de resonar esa pregunta en mi cabeza.
Tengo sueño, mucho sueño, pero no dejo de darle vueltas en la cabeza a lo que ha sucedido hoy en el laboratorio, voy a jugar unas partiditas al MW2 (eso siempre me ayuda a relajarme), hablar un rato con Merche mientras cenamos y meternos en la cama a descansar, si es posible.
martes, 6 de septiembre de 2011
ENTRADA 6
Son las tres de la tarde de un martes y aquí estoy, en casa, escribiendo tranquilamente.
Después de la llamada de las cinco y media he tenido dos más, una de Juan preguntándome si se habían puesto en contacto conmigo de madrugada e interesándose por lo que tuve que hacer y otra de uno de los científicos del laboratorio para preguntarme si se habían registrado movimientos sobre un sujeto entre las siete y las nueve de la mañana.
De vez en cuando me voy conectando para ver que esta todo correcto y los servidores no están quedándose tirados. Llevan más de dos millones de transacciones en cuatro horas sobre un total de ciento setenta y cinco sujetos distintos... ciento setenta y cinco, pensaba para mi, en el laboratorio no debía de haber más de diez habitaciones, ¿es posible que las plantas superiores fueran una especie de hospital o algo parecido donde tenían encerradas a ciento setenta y cinco personas? La idea era un poco retorcida pero tomaba forma con cada registro que se iba metiendo en la base de datos.
"HB067 DEP 06/09/2011 12:00:59"
Los "DEP" iban aumentando. Me imaginaba, mejor dicho, deducía que eso tenía que significar que una persona había muerto, siempre precedidos por registros como "HB067 VIOLENCIA - EB0.3.0 3mgs - CONTENCION NIVEL ROJO", "MB054 EPISODIO PSICOTICO - CONTENCION FALLIDA - CONTAMINACION" cosas que sólo los científicos debían saber qué significaban pero que daban mucho espacio para la imaginación de una persona.
"MB022 DEP 06/09/2011 12:30:01"
Me decidí a trastear un poco con los modelos antiguos de bases de datos "cerradas", sin uso desde hace unos meses, en pos de la actual que mantenía yo mismo en ese momento. Los registros que encontraba no eran muy diferentes a los actuales. Unas tablas de sujetos con códigos para cada persona o animal, número de habitación o jaula, acciones realizadas y demás información.
Trasteando por servidores y FTPS, sin quererlo fui a dar con una carpeta llamada "dosier laboratorio xxxx experimento xxxx" con fecha de modificación 01/08/2011, hace poco más de un mes... no pude evitar abrirla y encontrarme con miles de documentos .doc, .pdf, presentaciones de powerpoint y archivos cuya extensión no conocía. La gran mayoría de los ficheros estaban protegidos con contraseñas por lo que era imposible abrirlos pero algunos, los menos importantes debían ser, se podían abrir. Uno de ellos tenía esta primera hoja:
Autor: XXXXXX XXXX XXXXXX
Fecha propuesta: XX/XX/2010
Versión: 4.1.0
Estado: Desechado
Proyecto: Viales de Soldado.
Descripción: Desarrollo de viales potenciadores de la actividad muscular, neuronal y psíquica de sujetos de las fuerzas armadas en conflictos bélicos de alto grado.
La cantidad de información del documento era tremenda; formulas incomprensibles, párrafos y párrafos contando la intención de esos viales, personas a las que iban dirigidos, necesidades económicas y materiales. Llegando al final del documento había una sección, por llamarlo de alguna manera, que identificaba posibles efectos adversos: desarrollo muscular atrofiado, problemas psíquicos, imposibilidad de identificar personal del mismo bando, conducta extremadamente violenta, episodios de pánico, alucinaciones... y así un sin fin de efectos a cada cual más paranoico.
Cuando me dispuse a abrir otro de los documentos, la conexión se perdió sin más. Me preocupé bastante por si los servidores se hubieran caído pero al chequearlos estaban todos completamente operativos y a pleno funcionamiento, pero los accesos a carpetas estaban cortados o protegidos con contraseñas.
Sonó el teléfono de nuevo...
Después de la llamada de las cinco y media he tenido dos más, una de Juan preguntándome si se habían puesto en contacto conmigo de madrugada e interesándose por lo que tuve que hacer y otra de uno de los científicos del laboratorio para preguntarme si se habían registrado movimientos sobre un sujeto entre las siete y las nueve de la mañana.
De vez en cuando me voy conectando para ver que esta todo correcto y los servidores no están quedándose tirados. Llevan más de dos millones de transacciones en cuatro horas sobre un total de ciento setenta y cinco sujetos distintos... ciento setenta y cinco, pensaba para mi, en el laboratorio no debía de haber más de diez habitaciones, ¿es posible que las plantas superiores fueran una especie de hospital o algo parecido donde tenían encerradas a ciento setenta y cinco personas? La idea era un poco retorcida pero tomaba forma con cada registro que se iba metiendo en la base de datos.
"HB067 DEP 06/09/2011 12:00:59"
Los "DEP" iban aumentando. Me imaginaba, mejor dicho, deducía que eso tenía que significar que una persona había muerto, siempre precedidos por registros como "HB067 VIOLENCIA - EB0.3.0 3mgs - CONTENCION NIVEL ROJO", "MB054 EPISODIO PSICOTICO - CONTENCION FALLIDA - CONTAMINACION" cosas que sólo los científicos debían saber qué significaban pero que daban mucho espacio para la imaginación de una persona.
"MB022 DEP 06/09/2011 12:30:01"
Me decidí a trastear un poco con los modelos antiguos de bases de datos "cerradas", sin uso desde hace unos meses, en pos de la actual que mantenía yo mismo en ese momento. Los registros que encontraba no eran muy diferentes a los actuales. Unas tablas de sujetos con códigos para cada persona o animal, número de habitación o jaula, acciones realizadas y demás información.
Trasteando por servidores y FTPS, sin quererlo fui a dar con una carpeta llamada "dosier laboratorio xxxx experimento xxxx" con fecha de modificación 01/08/2011, hace poco más de un mes... no pude evitar abrirla y encontrarme con miles de documentos .doc, .pdf, presentaciones de powerpoint y archivos cuya extensión no conocía. La gran mayoría de los ficheros estaban protegidos con contraseñas por lo que era imposible abrirlos pero algunos, los menos importantes debían ser, se podían abrir. Uno de ellos tenía esta primera hoja:
Autor: XXXXXX XXXX XXXXXX
Fecha propuesta: XX/XX/2010
Versión: 4.1.0
Estado: Desechado
Proyecto: Viales de Soldado.
Descripción: Desarrollo de viales potenciadores de la actividad muscular, neuronal y psíquica de sujetos de las fuerzas armadas en conflictos bélicos de alto grado.
La cantidad de información del documento era tremenda; formulas incomprensibles, párrafos y párrafos contando la intención de esos viales, personas a las que iban dirigidos, necesidades económicas y materiales. Llegando al final del documento había una sección, por llamarlo de alguna manera, que identificaba posibles efectos adversos: desarrollo muscular atrofiado, problemas psíquicos, imposibilidad de identificar personal del mismo bando, conducta extremadamente violenta, episodios de pánico, alucinaciones... y así un sin fin de efectos a cada cual más paranoico.
Cuando me dispuse a abrir otro de los documentos, la conexión se perdió sin más. Me preocupé bastante por si los servidores se hubieran caído pero al chequearlos estaban todos completamente operativos y a pleno funcionamiento, pero los accesos a carpetas estaban cortados o protegidos con contraseñas.
Sonó el teléfono de nuevo...
ENTRADA 5
Son las cinco y media de la mañana, el teléfono ha sonado varias veces hasta que me he decidido a levantarme y cogerlo, sobre todo achuchado por el cabreo de mi chica por ser la tercera vez que se despertaba.
-¡¡¡Ya era hora!!! - Me gritó una voz al otro lado - necesito que me pases ahora mismo los informes de las habitaciones C01 a C09 y de C20 a C25 con urgencia, con el número de sujeto, fecha de ingreso, acción, compuesto y evolución. A este mail xxxx@xxxx.com. Código de identificación XXXXXXX. !!Rápido!!
Y colgó con tanta fuerza que fue lo que necesitaba para despejarme.
Me levanté, abrí el portátil (lo dejo siempre encendido y conectado por si acaso) y empecé a sacar el informe. Según iban saliendo datos me iba fijando en alguno de los números de sujetos: HB050, HB099, MB015, MB081. Esos números me daban a entender que, por lo menos, debía de haber casi doscientas personas que se habían sometido a pruebas voluntariamente y que por lógica los HB eran hombres y los MB mujeres. La información en el campo "evolución" no era menos estremecedora: "HB021 DEP 10/01/2011 00:00:01", "HB077 DESARROLLO 53%, ACTIVIDAD NEURONAL -40%", "MB087 VIOLENCIA - HERIDOS 2 - INGRESO 1 - DEP 1", "MB011 DEGENERACION AL 100% - ATAQUES CONTINUOS - SENSIBILIDAD 0%", textos muy cortos pero que a su vez parecían bastante explícitos.
Mandé el informe al mail y cerré de nuevo el ordenador, me fui a la cocina y me tomé un poco de chocolate acompañado de un vaso de leche caliente, a ver si me entraba un poco de sueño.
-Ven ya, cariño - se oyó desde la habitación la voz cansada de Merche.
Según me dirigía a la habitación, el teléfono volvió a sonar.
-Buenas noches, ¿Borja Laita? - me preguntó un vozarrón al otro lado del teléfono.
-Sí, soy yo – respondí, un poco arisco por el sueño y la idea de que en pocas horas tendría que levantarme para ir al trabajo.
-Soy Vicente Jiménez, jefe de seguridad del laboratorio, código XXXXXX, confirme su código por favor. - otra vez al ordenador a comprobar que el código era correcto y cantar el mío en respuesta - Le llamo para informarle de que mañana no es necesario que asista a su puesto de trabajo. Todos los trabajadores de nivel cinco están liberados de esta obligación hasta nuevo aviso. - el código era correcto y ese nivel es el que aparecía en mi tarjeta de identificación, bien grande, al lado de mi foto.
-Em, de acuerdo - dije sorprendido a la vez que aliviado, no ir al trabajo nos alegra a todos - pero ¿ha pasado algo grave?
-Información clasificada para trabajadores de nivel cuatro en adelante - dijo secamente.- Simplemente no venga mañana a trabajar y estese atento a su teléfono móvil. - y colgó.
Por unos instantes me quedé mirando el móvil como esperando una llamada de alguno de mis compañeros que me explicara qué demonios estaba pasando, pero nada sucedió y otra llamada de mi chica me saco de mi estado. Actualicé el blog para que no se me olvidara nada, me metí en la cama y allí me quede, mirando al oscuro techo.
-¡¡¡Ya era hora!!! - Me gritó una voz al otro lado - necesito que me pases ahora mismo los informes de las habitaciones C01 a C09 y de C20 a C25 con urgencia, con el número de sujeto, fecha de ingreso, acción, compuesto y evolución. A este mail xxxx@xxxx.com. Código de identificación XXXXXXX. !!Rápido!!
Y colgó con tanta fuerza que fue lo que necesitaba para despejarme.
Me levanté, abrí el portátil (lo dejo siempre encendido y conectado por si acaso) y empecé a sacar el informe. Según iban saliendo datos me iba fijando en alguno de los números de sujetos: HB050, HB099, MB015, MB081. Esos números me daban a entender que, por lo menos, debía de haber casi doscientas personas que se habían sometido a pruebas voluntariamente y que por lógica los HB eran hombres y los MB mujeres. La información en el campo "evolución" no era menos estremecedora: "HB021 DEP 10/01/2011 00:00:01", "HB077 DESARROLLO 53%, ACTIVIDAD NEURONAL -40%", "MB087 VIOLENCIA - HERIDOS 2 - INGRESO 1 - DEP 1", "MB011 DEGENERACION AL 100% - ATAQUES CONTINUOS - SENSIBILIDAD 0%", textos muy cortos pero que a su vez parecían bastante explícitos.
Mandé el informe al mail y cerré de nuevo el ordenador, me fui a la cocina y me tomé un poco de chocolate acompañado de un vaso de leche caliente, a ver si me entraba un poco de sueño.
-Ven ya, cariño - se oyó desde la habitación la voz cansada de Merche.
Según me dirigía a la habitación, el teléfono volvió a sonar.
-Buenas noches, ¿Borja Laita? - me preguntó un vozarrón al otro lado del teléfono.
-Sí, soy yo – respondí, un poco arisco por el sueño y la idea de que en pocas horas tendría que levantarme para ir al trabajo.
-Soy Vicente Jiménez, jefe de seguridad del laboratorio, código XXXXXX, confirme su código por favor. - otra vez al ordenador a comprobar que el código era correcto y cantar el mío en respuesta - Le llamo para informarle de que mañana no es necesario que asista a su puesto de trabajo. Todos los trabajadores de nivel cinco están liberados de esta obligación hasta nuevo aviso. - el código era correcto y ese nivel es el que aparecía en mi tarjeta de identificación, bien grande, al lado de mi foto.
-Em, de acuerdo - dije sorprendido a la vez que aliviado, no ir al trabajo nos alegra a todos - pero ¿ha pasado algo grave?
-Información clasificada para trabajadores de nivel cuatro en adelante - dijo secamente.- Simplemente no venga mañana a trabajar y estese atento a su teléfono móvil. - y colgó.
Por unos instantes me quedé mirando el móvil como esperando una llamada de alguno de mis compañeros que me explicara qué demonios estaba pasando, pero nada sucedió y otra llamada de mi chica me saco de mi estado. Actualicé el blog para que no se me olvidara nada, me metí en la cama y allí me quede, mirando al oscuro techo.
lunes, 5 de septiembre de 2011
ENTRADA 4
Mi tercer día de curro. Llegué al trabajo pasada las nueve y media de la mañana, no pude dormir muy bien después de lo vivido este fin de semana, pero me estuve repitiendo a mi mismo las palabras de Juan "a veces pasa, pero nosotros no nos enteramos" y me alegré de no ser uno de esos científicos de ahí abajo.
El ambiente era totalmente normal, parecía que a nadie le había afectado lo sucedido el viernes. De hecho, Óscar ni siquiera se había enterado hasta que le pregunté por su opinión en el desayuno. En fin, un nuevo día, una reunión a la vista y tranquilidad por todos los lados.
Cuando bajé de nuevo por las escaleras que llevaban al laboratorio me fijé que no había ningún voluntario en los cubículos, todo estaba totalmente recogido y los científicos simplemente estaban atareados mirando por los microscopios, apuntando en sus cuadernos y consultando diagramas extraños en los ordenadores.
Atravesando el pasillo que dejaba ver las habitaciones del final del laboratorio, me fijé en que había dos con la puerta cerrada, con un guardia apostado frente a ellas y una luz roja en el marco superior en cada una.
-Parece que tenemos un par de huéspedes conflictivos - dijo Juan mientras reparaba en mí cuando miraba fijamente esa luz roja.
-¿La chica de la semana pasada? - pregunté
-Quién sabe, nosotros no tenemos conocimiento de la gente que entra o sale - respondió Juan mostrando claramente lo poco que le importaba lo que sucediese allí abajo. - hay que ser gilipollas para ofrecerse como conejillo de indias de pruebas que afectan a tu cuerpo y te pueden hasta matar - pensó en alto.
Le miré sorprendido, sí que había leído y oído que las pruebas biologías son peligrosas en ocasiones pero por eso se prueban en animales antes que en humanos, para evitar que una persona pueda morir.
Llegamos a la sala de reuniones a la que nos acercamos ayer. La misma secretaria, esta vez con mejor color de piel, nos recibió con una amplia sonrisa mientras salía de la sala con varias carpetas entre sus brazos.
-Pasen por favor, les están esperando. - invitándonos a entrar.
La sala era rectangular, con una enorme mesa ovalada en el centro y sillas suficientes como para reunir a su alrededor a unas cincuenta personas, un proyector coronaba el centro de la mesa apuntando a una pared blanca de unos tres metros de ancho por otros cuatro de alto. Desde el proyector hacia la pared los sitios estaban completos, calculé que había, por lo menos, unas veinte personas allí metidas.
-Siéntense por favor. - Nos dijo un hombre de unos cincuenta años que estaba de pie a la derecha de la imagen proyectada en la pared - hemos empezado sin ustedes ya que aún hay temas importantes que tratar y no son muy interesantes para ustedes.
Nos sentamos y el hombre continúo su exposición.
-Como ya sabrán ustedes, la semana pasada, el sujeto voluntario MB098 sufrió una reacción de tipo uno cuando se le suministro vía intravenosa dos mililitros del compuesto EB0.1.0. Los resultados que podemos arrojar sobre el incidente pueden darnos a entender que vamos por buen camino con el desarrollo de los potenciadores pero que aún tenemos algunos problemas a nivel neuronal que provocan alucinaciones graves. - decía con lo que me pareció un gesto de orgullo - estamos cerca de conseguir nuestro objetivo.
-¿Cuál es el estado actual del sujeto? - preguntó un investigador sentado a mi izquierda.
-Actualmente está en la sala C08, sedado y bajo monitorización, los datos indican que ha desarrollado en un veinte por cierto su masa muscular a lo largo del fin de semana - continuó - también hemos comprobado que ha tenido una reacción inconsciente y ha herido a uno de los investigadores que la vigilaban.
-¿Tenemos un nuevo sujeto entonces? - preguntó uno de los militares.
Yo ya estaba flipando, no entendía absolutamente nada de lo que decían y veía cómo Juan jugaba nervioso con su bolígrafo mientras hacía algunas caricaturas en el cuaderno.
-Así es. En una hora procederemos a la reanimación del sujeto hembra y comprobaremos los daños neuronales tratando de averiguar qué produjo ese movimiento sonámbulo - continuaba la reunión, ajena a dos tipos que pasaban totalmente del tema porque no se enteraban de nada. - Y antes de continuar, señor Lopez, ¿podría presentarnos a nuestro nuevo técnico de datos?
-Em, sí, perdón - dijo Juan sobresaltado mientras salía de su pompa de caricaturas
-Este es Borja Laita, nuestro nuevo Administrador de Bases de Datos y consultor de servicios de reportes. - continuó mientras me señalaba con la mano invitando a levantarme.
-Encantado - dije mientras me levantaba - tengo diez años de experiencia en montaje, mantenimiento y gestión de datos SQL...
-Muy bien, muy bien - me interrumpió el mismo hombre que estaba realizando la presentación - confío en que los sistemas funcionen correctamente y todos nuestros datos se guarden satisfactoriamente. - no le importaba en absoluto si yo sabía o no sabía hacer mi trabajo, lo daba por hecho y punto. - Nuestro proyecto es algo tremendamente importante, trabajamos junto a científicos de renombre de toda Europa - dijo señalando a un grupo de unos diez hombres apostados en frente mía. - científicos de nuestro ejército de tierra - señalando a otros cinco hombres y mujeres a los cuales se les veía el uniforme bajo las batas. - y, por supuesto, nuestros propios científicos - señalándose a el mismo y otras seis personas enfundadas en batas con el logo de la empresa. - Así que entenderá que nos preocupemos por nuestros datos.
-Perfectamente - es lo que salió de mi boca, sorprendido por esa supuesta reunión en la que yo sabría lo que tenía que hacer y de la que no me enteraba de absolutamente nada.
-Me alegro de oírlo, ahora, si nos disculpan, tenemos que continuar con nuestra reunión, iré a verles en cuanto pueda.
Y así finiquito nuestra presencia en la sala, la secretaria ya estaba detrás nuestro con una sonrisa indicándonos el camino de salida. Cuando Juan cerró la pesada puerta de su despacho que daba al laboratorio me quedé mirándolo y sólo alcance a decir.
-¿De qué va todo esto?
-Pues ya ves, quieren que guardes bien sus datos, no se pierdan y no la cagues - dijo mientras se reía efusivamente.
Yo no pude hacer otra cosa más que comenzar a reír junto a él mientras salíamos por la puerta, pensando en lo complicado del trabajo. Al llegar a nuestros puestos, Jesús nos informaba de que todos los nuevos servidores estaban instalados y funcionando.
Eran las tres de la tarde cuando todos nos levantamos, según salíamos por la puerta, la luz roja de una de las habitaciones empezó a parpadear rápidamente mientras una alarma resonaba en el laboratorio. Nosotros pasamos de ello y salimos tranquilamente.
-No son datos ni ordenadores, así que no es nuestro problema.- Nos dijo Juan a todos.
El ambiente era totalmente normal, parecía que a nadie le había afectado lo sucedido el viernes. De hecho, Óscar ni siquiera se había enterado hasta que le pregunté por su opinión en el desayuno. En fin, un nuevo día, una reunión a la vista y tranquilidad por todos los lados.
Cuando bajé de nuevo por las escaleras que llevaban al laboratorio me fijé que no había ningún voluntario en los cubículos, todo estaba totalmente recogido y los científicos simplemente estaban atareados mirando por los microscopios, apuntando en sus cuadernos y consultando diagramas extraños en los ordenadores.
Atravesando el pasillo que dejaba ver las habitaciones del final del laboratorio, me fijé en que había dos con la puerta cerrada, con un guardia apostado frente a ellas y una luz roja en el marco superior en cada una.
-Parece que tenemos un par de huéspedes conflictivos - dijo Juan mientras reparaba en mí cuando miraba fijamente esa luz roja.
-¿La chica de la semana pasada? - pregunté
-Quién sabe, nosotros no tenemos conocimiento de la gente que entra o sale - respondió Juan mostrando claramente lo poco que le importaba lo que sucediese allí abajo. - hay que ser gilipollas para ofrecerse como conejillo de indias de pruebas que afectan a tu cuerpo y te pueden hasta matar - pensó en alto.
Le miré sorprendido, sí que había leído y oído que las pruebas biologías son peligrosas en ocasiones pero por eso se prueban en animales antes que en humanos, para evitar que una persona pueda morir.
Llegamos a la sala de reuniones a la que nos acercamos ayer. La misma secretaria, esta vez con mejor color de piel, nos recibió con una amplia sonrisa mientras salía de la sala con varias carpetas entre sus brazos.
-Pasen por favor, les están esperando. - invitándonos a entrar.
La sala era rectangular, con una enorme mesa ovalada en el centro y sillas suficientes como para reunir a su alrededor a unas cincuenta personas, un proyector coronaba el centro de la mesa apuntando a una pared blanca de unos tres metros de ancho por otros cuatro de alto. Desde el proyector hacia la pared los sitios estaban completos, calculé que había, por lo menos, unas veinte personas allí metidas.
-Siéntense por favor. - Nos dijo un hombre de unos cincuenta años que estaba de pie a la derecha de la imagen proyectada en la pared - hemos empezado sin ustedes ya que aún hay temas importantes que tratar y no son muy interesantes para ustedes.
Nos sentamos y el hombre continúo su exposición.
-Como ya sabrán ustedes, la semana pasada, el sujeto voluntario MB098 sufrió una reacción de tipo uno cuando se le suministro vía intravenosa dos mililitros del compuesto EB0.1.0. Los resultados que podemos arrojar sobre el incidente pueden darnos a entender que vamos por buen camino con el desarrollo de los potenciadores pero que aún tenemos algunos problemas a nivel neuronal que provocan alucinaciones graves. - decía con lo que me pareció un gesto de orgullo - estamos cerca de conseguir nuestro objetivo.
-¿Cuál es el estado actual del sujeto? - preguntó un investigador sentado a mi izquierda.
-Actualmente está en la sala C08, sedado y bajo monitorización, los datos indican que ha desarrollado en un veinte por cierto su masa muscular a lo largo del fin de semana - continuó - también hemos comprobado que ha tenido una reacción inconsciente y ha herido a uno de los investigadores que la vigilaban.
-¿Tenemos un nuevo sujeto entonces? - preguntó uno de los militares.
Yo ya estaba flipando, no entendía absolutamente nada de lo que decían y veía cómo Juan jugaba nervioso con su bolígrafo mientras hacía algunas caricaturas en el cuaderno.
-Así es. En una hora procederemos a la reanimación del sujeto hembra y comprobaremos los daños neuronales tratando de averiguar qué produjo ese movimiento sonámbulo - continuaba la reunión, ajena a dos tipos que pasaban totalmente del tema porque no se enteraban de nada. - Y antes de continuar, señor Lopez, ¿podría presentarnos a nuestro nuevo técnico de datos?
-Em, sí, perdón - dijo Juan sobresaltado mientras salía de su pompa de caricaturas
-Este es Borja Laita, nuestro nuevo Administrador de Bases de Datos y consultor de servicios de reportes. - continuó mientras me señalaba con la mano invitando a levantarme.
-Encantado - dije mientras me levantaba - tengo diez años de experiencia en montaje, mantenimiento y gestión de datos SQL...
-Muy bien, muy bien - me interrumpió el mismo hombre que estaba realizando la presentación - confío en que los sistemas funcionen correctamente y todos nuestros datos se guarden satisfactoriamente. - no le importaba en absoluto si yo sabía o no sabía hacer mi trabajo, lo daba por hecho y punto. - Nuestro proyecto es algo tremendamente importante, trabajamos junto a científicos de renombre de toda Europa - dijo señalando a un grupo de unos diez hombres apostados en frente mía. - científicos de nuestro ejército de tierra - señalando a otros cinco hombres y mujeres a los cuales se les veía el uniforme bajo las batas. - y, por supuesto, nuestros propios científicos - señalándose a el mismo y otras seis personas enfundadas en batas con el logo de la empresa. - Así que entenderá que nos preocupemos por nuestros datos.
-Perfectamente - es lo que salió de mi boca, sorprendido por esa supuesta reunión en la que yo sabría lo que tenía que hacer y de la que no me enteraba de absolutamente nada.
-Me alegro de oírlo, ahora, si nos disculpan, tenemos que continuar con nuestra reunión, iré a verles en cuanto pueda.
Y así finiquito nuestra presencia en la sala, la secretaria ya estaba detrás nuestro con una sonrisa indicándonos el camino de salida. Cuando Juan cerró la pesada puerta de su despacho que daba al laboratorio me quedé mirándolo y sólo alcance a decir.
-¿De qué va todo esto?
-Pues ya ves, quieren que guardes bien sus datos, no se pierdan y no la cagues - dijo mientras se reía efusivamente.
Yo no pude hacer otra cosa más que comenzar a reír junto a él mientras salíamos por la puerta, pensando en lo complicado del trabajo. Al llegar a nuestros puestos, Jesús nos informaba de que todos los nuevos servidores estaban instalados y funcionando.
Eran las tres de la tarde cuando todos nos levantamos, según salíamos por la puerta, la luz roja de una de las habitaciones empezó a parpadear rápidamente mientras una alarma resonaba en el laboratorio. Nosotros pasamos de ello y salimos tranquilamente.
-No son datos ni ordenadores, así que no es nuestro problema.- Nos dijo Juan a todos.
sábado, 3 de septiembre de 2011
ENTRADA 3
Después de dos días de curro, y estando en mi primer fin de semana de guardia, las cosas van bastante bien. Los servidores funcionan perfectamente, los datos se están insertando según el modelo que me facilitaron y ninguno ha fallado, a pesar de llevar un millón de transacciones en menos de diez horas y con apenas dos días de poco trabajo para preparar el modelo relacional.
De vez en cuando me asaltaban a la cabeza diversos recuerdos de los días pasados, una pequeña chica alucinando y dejando KO a un guardia de seguridad, una (supuesta) importantísima reunión cancelada y unos compañeros más que relajados a pesar del tumulto.
La verdad es que en este curro no te debes de aburrir a menudo. Sonó mi teléfono de guardia, me senté en frente de mi portátil ya conectado a mi equipo del laboratorio y respondí.
-¿Borja? - me habló una voz de un chaval joven – soy Pedro, investigador del laboratorio.
-Sí, dime – pregunté, interesado por mi primera intervención sin la supervisión de Juan.
-Necesito que me compruebes si la base de datos de Contención está actualizada a día de hoy y que me mandes un informe de los veinte últimos movimientos de la sala C04. Número de identificación XXXXXXXX, nivel uno.
-De acuerdo, en diez minutos lo tienes en el FTP de informes. – dije sin verle mayor problema mientras chequeaba en la base de datos de códigos de seguridad la autenticidad del número de identificación.
-Muchas gracias – y colgó rápidamente.
En escasos ocho minutos realicé el informe y al sacar los datos comprobé que se trataban de chequeos incomprensibles sobre un sujeto denominado HB075. El último de ellos, realizado hoy a las doce y media, simplemente era “HB075 – DEP 03/09/2011 12:16:04”. No quise ni pensar en el clarísimo significado de ese DEP. Lo colgué en el FTP y apagué el ordenador. Me levanté a por una cerveza y no volvió a sonar el teléfono en todo el día.
De vez en cuando me asaltaban a la cabeza diversos recuerdos de los días pasados, una pequeña chica alucinando y dejando KO a un guardia de seguridad, una (supuesta) importantísima reunión cancelada y unos compañeros más que relajados a pesar del tumulto.
La verdad es que en este curro no te debes de aburrir a menudo. Sonó mi teléfono de guardia, me senté en frente de mi portátil ya conectado a mi equipo del laboratorio y respondí.
-¿Borja? - me habló una voz de un chaval joven – soy Pedro, investigador del laboratorio.
-Sí, dime – pregunté, interesado por mi primera intervención sin la supervisión de Juan.
-Necesito que me compruebes si la base de datos de Contención está actualizada a día de hoy y que me mandes un informe de los veinte últimos movimientos de la sala C04. Número de identificación XXXXXXXX, nivel uno.
-De acuerdo, en diez minutos lo tienes en el FTP de informes. – dije sin verle mayor problema mientras chequeaba en la base de datos de códigos de seguridad la autenticidad del número de identificación.
-Muchas gracias – y colgó rápidamente.
En escasos ocho minutos realicé el informe y al sacar los datos comprobé que se trataban de chequeos incomprensibles sobre un sujeto denominado HB075. El último de ellos, realizado hoy a las doce y media, simplemente era “HB075 – DEP 03/09/2011 12:16:04”. No quise ni pensar en el clarísimo significado de ese DEP. Lo colgué en el FTP y apagué el ordenador. Me levanté a por una cerveza y no volvió a sonar el teléfono en todo el día.
viernes, 2 de septiembre de 2011
ENTRADA 2
En mi segundo día, a pesar de la flexibilidad del horario y de que la reunión era a las doce y media de la mañana, pensé que lo “decente” sería llegar pronto, así que a las nueve estaba sentado en mi mesa, preparando mi equipo para tener acceso a todas las bases de datos con la ayuda de Jesús, que me iba diciendo la configuración de red de cada servidor.
-Hay dos servidores más, no te puedo dar la configuración ya que no hemos terminado de instalarlos – me comentó Jesús mientras señalaba dos enormes cajas que estaban en la puerta del CPD. – Según parece son algo bastante importante y el motivo de que estés aquí – Sonrió y me invitó a acompañarle a desayunar.
En la cafetería fue contándome quién era cada uno de los personajes que nos cruzábamos o a los que iba saludando en la lejanía con la mano. Diez estudiantes de química, juntos en una mesa, planeaban el fin de semana, cinco doctores en bioquímica hacían cola en frente de las maquinas de café mientras discutían airadamente sobre las directrices de lo que debía ser un futuro e importante proyecto, dos vigilantes de seguridad hablaban con cuatro policías nacionales… ¿policías en una empresa privada? Me resultó muy curioso y se debió notar bastante porque Jesús me dijo que mejor no preguntara y me mantuviera a raya de esa pandilla.
A las diez y media volvimos a la sala de informática, Óscar y Sergio estaban allí dejando sus bártulos y, saludándonos, se dirigieron a la escalera de la que veníamos, con intención de hacer el mismo proceso que nosotros hace unos minutos.
- Borja, está todo listo para la reunión, ven aquí y vamos a preparar un par de cosas antes de juntarnos con los pedantes – me gritó Juan desde su despacho.
- ¿”Pedantes”? – repetí en bajo.
- Sí, así es como se refiere Juan a ellos, no les tiene mucha simpatía a esos científicos, y menos a los jefazos – me informó Jesús. – ánimo.
Cogí un cuaderno y me dirigí al despacho.
- Bueno, llegó el momento, te van a contar el verdadero motivo de tu contratación y puede que no te guste, pero ya recuerdas la entrevista, “tenemos un nuevo e importantísimo proyecto en el que se necesita a un buen administrador de bases de datos, la retribución es muy atractiva y el trabajo será muy complicado.” – Me dijo mientras abría una puerta que me pareció bastante pesada, con varios cierres que giraron cuando metió una larga combinación de números en un pequeño panel a la derecha.
Bajamos unas escaleras que nos llevaron directos al laboratorio, todos los que allí estaban se giraron para vernos, o mejor dicho, para verme, y estudiarme de arriba abajo. En tres de los cubículos se encontraban dos hombres y una mujer, todos con pijama hospitalario y una intravenosa en su brazo derecho, observados detenidamente por sendas personas enfundadas en batas blancas mientras apuntaban apresuradamente en sus cuadernos las reacciones de los sujetos.
De repente se oyó un grito, nos giramos sorprendidos, dos guardias pasaron a nuestro lado corriendo con la mano en lo que parecían disparadores eléctricos.
- ¡¡¡Aaaaaah, me ataca, está tratando de comerme!!! ¡¡¡Tiene dientes enormes!!!! – gritó una chica de unos treinta años mientras saltaba por encima de una mampara, tirándola, arrancándose la vía dejando salir un ligero hilillo de sangre y destrozando el material que había al otro lado.
Cuando los guardias llegaron hasta ella, trataron de calmarla, la levantaron del suelo, un charquito de sangre se vio en el sitio donde había caído, se había clavado una bandeja de bisturís, tres en concreto, pero parecía que ni se hubiera dado cuenta.
- ¡¡Dios mío!!! – gritó cuando uno de los guardias la levantó, y con una fuerza asombrosa para lo pequeña que era, le lanzó un derechazo que dejó al guardia KO contra una cajonera.
- ¡¡¡Dispárela con la pistola de electrodos, rápido!!! – gritó uno de los científicos.
El segundo guardia, sin dudarlo, disparó la pistola y dos ganchos se introdujeron en el cuerpo de la muchacha que empezó a convulsionar como loca hasta que se desmayó.
Mi cara era un cuadro.
- No te preocupes, a veces pasa, pero nosotros no solemos enterarnos – me dijo Juan poniéndome la mano en el hombro – lo normal es que la reunión se cancele.
Y así fue, cuando llegamos a la sala de reuniones, una secretaria salió con la cara blanquecina y nos dijo que se retrasaba a mañana.
-El doctor Montero ha ido a supervisar el ingreso del sujeto MB098- nos comunicó.
Decidimos irnos todos a casa. Cuando llegué aún estaba flipado por lo que acababa de ver. Me gustan los retos y los trabajos complicados, por eso acepté éste, pero lo que vi ese día superaba con creces la palabra “complicado” y de mi cabeza no se apartaba la imagen de una chica de unos cincuenta y cinco kilos dándole un derechazo a un tío de más de uno ochenta y cinco de altura y noventa kilos de peso, por lo menos, dejándolo KO en un segundo.
-Hay dos servidores más, no te puedo dar la configuración ya que no hemos terminado de instalarlos – me comentó Jesús mientras señalaba dos enormes cajas que estaban en la puerta del CPD. – Según parece son algo bastante importante y el motivo de que estés aquí – Sonrió y me invitó a acompañarle a desayunar.
En la cafetería fue contándome quién era cada uno de los personajes que nos cruzábamos o a los que iba saludando en la lejanía con la mano. Diez estudiantes de química, juntos en una mesa, planeaban el fin de semana, cinco doctores en bioquímica hacían cola en frente de las maquinas de café mientras discutían airadamente sobre las directrices de lo que debía ser un futuro e importante proyecto, dos vigilantes de seguridad hablaban con cuatro policías nacionales… ¿policías en una empresa privada? Me resultó muy curioso y se debió notar bastante porque Jesús me dijo que mejor no preguntara y me mantuviera a raya de esa pandilla.
A las diez y media volvimos a la sala de informática, Óscar y Sergio estaban allí dejando sus bártulos y, saludándonos, se dirigieron a la escalera de la que veníamos, con intención de hacer el mismo proceso que nosotros hace unos minutos.
- Borja, está todo listo para la reunión, ven aquí y vamos a preparar un par de cosas antes de juntarnos con los pedantes – me gritó Juan desde su despacho.
- ¿”Pedantes”? – repetí en bajo.
- Sí, así es como se refiere Juan a ellos, no les tiene mucha simpatía a esos científicos, y menos a los jefazos – me informó Jesús. – ánimo.
Cogí un cuaderno y me dirigí al despacho.
- Bueno, llegó el momento, te van a contar el verdadero motivo de tu contratación y puede que no te guste, pero ya recuerdas la entrevista, “tenemos un nuevo e importantísimo proyecto en el que se necesita a un buen administrador de bases de datos, la retribución es muy atractiva y el trabajo será muy complicado.” – Me dijo mientras abría una puerta que me pareció bastante pesada, con varios cierres que giraron cuando metió una larga combinación de números en un pequeño panel a la derecha.
Bajamos unas escaleras que nos llevaron directos al laboratorio, todos los que allí estaban se giraron para vernos, o mejor dicho, para verme, y estudiarme de arriba abajo. En tres de los cubículos se encontraban dos hombres y una mujer, todos con pijama hospitalario y una intravenosa en su brazo derecho, observados detenidamente por sendas personas enfundadas en batas blancas mientras apuntaban apresuradamente en sus cuadernos las reacciones de los sujetos.
De repente se oyó un grito, nos giramos sorprendidos, dos guardias pasaron a nuestro lado corriendo con la mano en lo que parecían disparadores eléctricos.
- ¡¡¡Aaaaaah, me ataca, está tratando de comerme!!! ¡¡¡Tiene dientes enormes!!!! – gritó una chica de unos treinta años mientras saltaba por encima de una mampara, tirándola, arrancándose la vía dejando salir un ligero hilillo de sangre y destrozando el material que había al otro lado.
Cuando los guardias llegaron hasta ella, trataron de calmarla, la levantaron del suelo, un charquito de sangre se vio en el sitio donde había caído, se había clavado una bandeja de bisturís, tres en concreto, pero parecía que ni se hubiera dado cuenta.
- ¡¡Dios mío!!! – gritó cuando uno de los guardias la levantó, y con una fuerza asombrosa para lo pequeña que era, le lanzó un derechazo que dejó al guardia KO contra una cajonera.
- ¡¡¡Dispárela con la pistola de electrodos, rápido!!! – gritó uno de los científicos.
El segundo guardia, sin dudarlo, disparó la pistola y dos ganchos se introdujeron en el cuerpo de la muchacha que empezó a convulsionar como loca hasta que se desmayó.
Mi cara era un cuadro.
- No te preocupes, a veces pasa, pero nosotros no solemos enterarnos – me dijo Juan poniéndome la mano en el hombro – lo normal es que la reunión se cancele.
Y así fue, cuando llegamos a la sala de reuniones, una secretaria salió con la cara blanquecina y nos dijo que se retrasaba a mañana.
-El doctor Montero ha ido a supervisar el ingreso del sujeto MB098- nos comunicó.
Decidimos irnos todos a casa. Cuando llegué aún estaba flipado por lo que acababa de ver. Me gustan los retos y los trabajos complicados, por eso acepté éste, pero lo que vi ese día superaba con creces la palabra “complicado” y de mi cabeza no se apartaba la imagen de una chica de unos cincuenta y cinco kilos dándole un derechazo a un tío de más de uno ochenta y cinco de altura y noventa kilos de peso, por lo menos, dejándolo KO en un segundo.
jueves, 1 de septiembre de 2011
ENTRADA 1
Se me ha ocurrido la idea de crear un blog, un poco de "estrangis", sobre mi nuevo trabajo. Hace unas semanas me llamaron ofertándome un gran puesto como administrador de base de datos de una empresa química que se dedica al análisis, testeo y contención de sustancias farmacodependientes. Para aquellos que como yo os quedáis flipando con el tema, simplemente se trata de una empresa que valora el impacto social e individual de lo que conocemos como drogas; desde el tabaco o el alcohol pasando por las más duras como la cocaína o heroína incluyendo las nueva de diseño que tan de moda se están poniendo entre los jóvenes.
La oferta era bastante jugosa, una muy buena cantidad de pasta para ser un administrador, horario flexible siempre y cuando, entre las ocho de la tarde y las cuatro de la mañana, los sistemas estuviesen activos, sin problemas y no se perdiese ningún dato de las pruebas realizadas. "Joder, currar por la noche, menuda mierda"; se puede pensar pero cuando puedes llegar al curro a cualquier hora, si es que te apetece ir, hacer tus chequeos de estado de servidores, comprobar que las conexiones están correctas y demás parafernalia tranquilamente, tomarte un café, volver a casa a la hora que quieras, conectarte desde la comodidad de tu salón para comprobar que todo está correcto en ese lapso de horas y solo hacer "intervenciones presenciales" nocturnas por lo menos cuatro veces al mes con el consiguiente día libre... realmente es una gozada y más si tu sueldo supera ampliamente los ansiados cincuenta mil euros brutos anuales.
Pues bien, tras mi primer día puedo decir que pinta muy, pero que muy bien. Me han pedido que estuviera en el trabajo a las once de la mañana. Cuando he llegado he ido a tomar un café con mi encargado, Juan, y hemos estado charlando tranquilamente durante una hora.
Después me ha llevado a lo que serían los puesto de administración de sistemas, una amplia sala con cuatro mesas, tres de ellas ocupadas por otros compañeros informáticos y, lo que más me ha llamado la atención, un enorme ventanal que da a la calle, dejando entrar un enorme haz de luz natural, con otro enorme ventanal en frente que da a lo que parece una zona de laboratorios con diversos cubículos.
- Este es Jesús, técnico de sistemas y redes - me dijo Juan mientras una enorme mano se tendía frente a mí con un tío de casi dos metros detrás.
-Encantado - dije mientras me sacudía la mano con fuerza.
-Lo mismo digo y bienvenido al paraíso - me respondió el gigantón con gesto amigable y una enorme sonrisa.
-Allí tienes a Oscar, es nuestro encargado de material y responsable de que no falte ningún equipo que sea necesario.
Miré al fondo de la sala y vi como un pequeño hombrecillo, medio calvo y con gafas, me levantaba la mano a modo de saludo mientras hablaba por teléfono, con lo quien debía de ser un proveedor, al que le exigía que esa misma tarde tendrían que estar los equipos de radiografía instalados y configurados.
-Y aquel es Sergio, el otro técnico de sistemas y redes - finalizó Juan señalando a un atareado chaval de unos veinticinco años que parecía estar bastante en forma mientras sacaba y preparaba equipos de varias cajas, tan exhorto en su tarea que ni reparó en nosotros.
Después de las presentaciones nos acercamos al ventanal que daba al laboratorio y me explicó que allí es donde se realizaban las pruebas con seres vivos, mi cara de sorpresa debió ser un poema porque Juan se echo a reír de inmediato.
-No te preocupes, principalmente se hacen con animales, algo de la que oirás muchas cosas y verás muchas manifestaciones en la entrada, y en algunas ocasiones con humanos voluntarios a los que se les paga muy bien por dejarse pinchar una pequeña cantidad de algún compuesto.
Me fijé que al fondo había una serie de habitaciones que parecerían de hotel, con amplias camas, televisión y demás comodidades, si no fuera porque al lado de cada una había una enorme cantidad de pantallitas, cables, bombonas y material de monitorización.
-Ahí meten a los voluntarios a los que se les hacen pruebas más complejas o que reaccionan mal a las sustancias. Pero de todos modos, del cristal para allá ni te preocupes, tu trabajo estará aquí - Señalándome mi mesa mientras dejaba un taco de folios de documentación - Como ya te ha dicho Jesús, bienvenido al paraíso - Y se marchó a su despacho, una pequeña habitación contigua cercana al gran ventanal del laboratorio.
Y así pasó mi primer día, cafés, conversaciones amenas sobre lo bien que se vive allí y lectura de documentación muy sencillita de cómo estaban montados los servidores de base de datos, las instancias creadas y cómo se espera que se manejen los datos. Al día siguiente tenía una larga reunión con el responsable del laboratorio donde se me explicaría qué esperaban de mí y el porqué de mi contratación, con lo que a las cinco horas de estar allí, Juan me dijo que me fuera a casa, descansara y me preparase ya que esas reuniones eran muy pesadas.
La oferta era bastante jugosa, una muy buena cantidad de pasta para ser un administrador, horario flexible siempre y cuando, entre las ocho de la tarde y las cuatro de la mañana, los sistemas estuviesen activos, sin problemas y no se perdiese ningún dato de las pruebas realizadas. "Joder, currar por la noche, menuda mierda"; se puede pensar pero cuando puedes llegar al curro a cualquier hora, si es que te apetece ir, hacer tus chequeos de estado de servidores, comprobar que las conexiones están correctas y demás parafernalia tranquilamente, tomarte un café, volver a casa a la hora que quieras, conectarte desde la comodidad de tu salón para comprobar que todo está correcto en ese lapso de horas y solo hacer "intervenciones presenciales" nocturnas por lo menos cuatro veces al mes con el consiguiente día libre... realmente es una gozada y más si tu sueldo supera ampliamente los ansiados cincuenta mil euros brutos anuales.
Pues bien, tras mi primer día puedo decir que pinta muy, pero que muy bien. Me han pedido que estuviera en el trabajo a las once de la mañana. Cuando he llegado he ido a tomar un café con mi encargado, Juan, y hemos estado charlando tranquilamente durante una hora.
Después me ha llevado a lo que serían los puesto de administración de sistemas, una amplia sala con cuatro mesas, tres de ellas ocupadas por otros compañeros informáticos y, lo que más me ha llamado la atención, un enorme ventanal que da a la calle, dejando entrar un enorme haz de luz natural, con otro enorme ventanal en frente que da a lo que parece una zona de laboratorios con diversos cubículos.
- Este es Jesús, técnico de sistemas y redes - me dijo Juan mientras una enorme mano se tendía frente a mí con un tío de casi dos metros detrás.
-Encantado - dije mientras me sacudía la mano con fuerza.
-Lo mismo digo y bienvenido al paraíso - me respondió el gigantón con gesto amigable y una enorme sonrisa.
-Allí tienes a Oscar, es nuestro encargado de material y responsable de que no falte ningún equipo que sea necesario.
Miré al fondo de la sala y vi como un pequeño hombrecillo, medio calvo y con gafas, me levantaba la mano a modo de saludo mientras hablaba por teléfono, con lo quien debía de ser un proveedor, al que le exigía que esa misma tarde tendrían que estar los equipos de radiografía instalados y configurados.
-Y aquel es Sergio, el otro técnico de sistemas y redes - finalizó Juan señalando a un atareado chaval de unos veinticinco años que parecía estar bastante en forma mientras sacaba y preparaba equipos de varias cajas, tan exhorto en su tarea que ni reparó en nosotros.
Después de las presentaciones nos acercamos al ventanal que daba al laboratorio y me explicó que allí es donde se realizaban las pruebas con seres vivos, mi cara de sorpresa debió ser un poema porque Juan se echo a reír de inmediato.
-No te preocupes, principalmente se hacen con animales, algo de la que oirás muchas cosas y verás muchas manifestaciones en la entrada, y en algunas ocasiones con humanos voluntarios a los que se les paga muy bien por dejarse pinchar una pequeña cantidad de algún compuesto.
Me fijé que al fondo había una serie de habitaciones que parecerían de hotel, con amplias camas, televisión y demás comodidades, si no fuera porque al lado de cada una había una enorme cantidad de pantallitas, cables, bombonas y material de monitorización.
-Ahí meten a los voluntarios a los que se les hacen pruebas más complejas o que reaccionan mal a las sustancias. Pero de todos modos, del cristal para allá ni te preocupes, tu trabajo estará aquí - Señalándome mi mesa mientras dejaba un taco de folios de documentación - Como ya te ha dicho Jesús, bienvenido al paraíso - Y se marchó a su despacho, una pequeña habitación contigua cercana al gran ventanal del laboratorio.
Y así pasó mi primer día, cafés, conversaciones amenas sobre lo bien que se vive allí y lectura de documentación muy sencillita de cómo estaban montados los servidores de base de datos, las instancias creadas y cómo se espera que se manejen los datos. Al día siguiente tenía una larga reunión con el responsable del laboratorio donde se me explicaría qué esperaban de mí y el porqué de mi contratación, con lo que a las cinco horas de estar allí, Juan me dijo que me fuera a casa, descansara y me preparase ya que esas reuniones eran muy pesadas.
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