Acabo de leer lo que puso Merche de nuestra vivencia en Londres, han pasado cinco días desde entonces y estamos en Madrid de nuevo.
La verdad es que no sé por dónde empezar, tengo una libretilla con algunos apuntes del caos que hemos vivido en la isla pero, al leerlos, algunos no son muy coherentes y otros apenas los puedo entender.
El día que estuvimos en el laboratorio londinense y se fue la luz comenzó un caos tremendo que sacudió, o mejor dicho, está sacudiendo a toda Inglaterra.
Cuando nos quedamos a oscuras, sólo iluminados por las tenues luces de emergencia que marcaban la salida del edificio, se desató una escena digna de la mejor película de acción americana. Qué coño, lo superaba con creces.
A los quince minutos de oscuridad se comenzaron a escuchar chillidos y golpes tremendos en todo el edificio. Al cabo de un rato empezaron los disparos, imagino que de la docena de soldados que había en el exterior que por fuerza tuvieron que entrar en el edificio. Los presentes nos quedamos hacinados al fondo de la sala, protegidos por un par de mesas que volcamos entre algunos para darnos un pequeño parapeto en caso de que los disparos se dirigieran hacia nosotros. Hubo un silencio sepulcral después de treinta minutos de acción incesante de armas automáticas, gritos, golpes e incluso alguna que otra pequeña explosión.
-¿Qué deberíamos hacer? - preguntó uno de los científicos
-No se muevan de aquí - ordenó uno de los hombres trajeados que nos habían llevado allí mientras sacaba una pistola de su sobaquera - vamos a echar un vistazo.
Junto al hombre de la Interpol, salió de la sala y les perdimos de vista dejando de oír sus pasos mientras se alejaban por el pasillo.
-¿Qué tal estás? - le pregunté a Merche mientras la acariciaba el pelo.
-Asustada joder, ¿qué coño hacemos aquí y qué demonios ha pasado? - me dijo, muy cabreada pero siendo incapaz de ocultar su tremendo miedo.
-No te preocupes, seguro que no pasa nada y salimos bien de ésta. - casi no me creía mis palabras.
Recordaba que casi un mes antes de llegar a Londres hubo tremendos disturbios en casi toda la ciudad y murieron algunas personas. Me dio por pensar que las revueltas se habían reavivado y estábamos en medio de un enfrentamiento entre miles de encapuchados y una docena de soldados, que habrían disparado para tratar de ahuyentarlos o se habrían defendido de sus cócteles Molotov y batazos mientras se refugiaban en el edificio.
-¡¡Nos vamos de aquí, ya!! - nos chillaron desde la puerta.
Cuando me levanté pude ver que el hombre de la Interpol estaba en la puerta junto a tres soldados que parecían defender un perímetro.
-Hay que sacar a los españoles del país y ponerles a todos ustedes a salvo - ordenó rápidamente al científico más anciano, el que nos recibió cuando llegamos.
Todos nos levantamos y corrimos hacia la puerta, el otro hombre trajeado se asomó y nos pidió tranquilidad, debíamos hacerlo en orden y en silencio.
Nos dirigimos por el pasillo en dirección contraria a la que habíamos recorrido al entrar, el edificio seguía a oscuras, los soldados nos iluminaban el camino con sus linternas acopladas a sus fusiles de asalto y las luces de emergencia ayudaban a que se viera un poco mejor en la penumbra.
-Por aquí - nos dijo uno de ellos señalando unas escaleras que bajaban oscuras y silenciosas.
Nos quedamos todos bastante asustados pero nos trataron de tranquilizar diciendo que ese era el camino más seguro, la salida por los depósitos de suministro de agua a través de las trampillas de recarga. Bajamos todos ordenadamente, a nuestras espaldas se empezaron a oír pasos, no sabría decir cuántas personas ya que estaban en carrera y eran frenéticos.
-Vamos, vamos, vamos - chilló uno de los soldados mientras nos iba empujando por los hombros.
Merche y yo pasamos de los primeros y cuando llegamos al rellano del primer tramo uno de los soldados abrió fuego en dirección al pasillo dejándonos totalmente sordos por el eco de la escalera, parecía que estábamos bajo el agua, no podíamos oír nada claramente y solo veíamos a los soldados y hombres de traje haciendo señas como locos. Poco a poco recuperamos el oído gracias a que los teníamos tapados.
-No hay tiempo, ¡¡cierre la puerta ya!! - ordenó el hombre de la Interpol.
Mientras el soldado más cercano a la puerta la cerraba y la atrancaba destrozando el sistema de apertura, pude oír los gritos de varios científicos y soldados al otro lado suplicando que abrieran. En dos segundos esos gritos se transformaron en disparos y poco después en golpes y aullidos de dolor y pánico, que se apagaron durante unos segundos antes de que alguien (o algo) comenzara a golpear la puerta con una furia asombrosa.
-Vámonos. - ordenó el otro hombre de traje, empujándonos cuidadosamente, tratando de sacarnos de nuestro estado de shock y pánico.
Cuando conseguimos salir del edificio, el exterior era un hormiguero de soldados y tanquetas. La zona estaba siendo acordonada y las naves colindantes estaban siendo vaciadas de personas civiles sin demasiadas explicaciones, mientras los montaban en camiones militares.
A nosotros nos montaron en un humvee del ejército y nos llevaron al aeropuerto, donde nos montaron en el primer vuelo a España.
Llevamos cinco días en Madrid, sin salir de casa por orden del personal de seguridad de los laboratorios de España. Tenemos un coche de la guardia civil en la puerta, "es por su seguridad" nos dicen los agentes pero no nos dejan salir sin su compañía ni para pasear a las perras. He llamado a Juan pero no me coge el teléfono. A mi mail del trabajo han llegado una serie de correos en los que nos hacen varias recomendaciones de actuación y varios manuales de supervivencia biológica. Es muy intrigante y aterrador. Nos han dicho que mañana nos acompañarán a realizar una serie de compras necesarias, aún no sabemos dónde.
Tengo una anotación en el cuaderno que no entiendo muy bien, sólo consigo descifrar palabras sueltas "Científico ___ _____ derecha" "Alerta" "Sujetos ____dos sueltos _____" "her___" "América, Asia, Europa, ______" y poco más. La verdad es que dan miedo las posibilidades pero estoy tan saturado que no quiero ni pensar en ello.
Por cierto, no tengo conexión con mi equipo del laboratorio, no consigo conectarme con los servidores y cuando llamo los teléfonos no dan señal...
martes, 20 de septiembre de 2011
jueves, 15 de septiembre de 2011
ENTRADA 13
Era demasiado bonito para ser cierto, después de tres días de visitas por Londres no pudieron evitar llamarme al teléfono de emergencias. No sin el previo cabreo por parte de los dos por tener que cortar una visita al British Musseum. Cogí el teléfono secamente.
-¿Sí, quién es? - traté de que se notase un tono de molestia absoluta con respecto a esa llamada.
-¿Borja? Soy Juan perdona que te llame y no desde mi móvil. - Me dijo con voz de culpa. - Tenemos un grave problema aquí y necesitan que te pases por los laboratorios de Londres lo antes posible.
-Joder, estoy en plena visita - dije cabreado.
-Lo entiendo y ya me gustaría no haber tenido que llamarte - me dijo con voz apagada - ¿tienes todos los documentos de identificación encima?, pasaporte, DNI, tarjeta del laboratorio, los billetes de avión... - ese cambio de tema radical me dejó fuera de juego.
-Los billetes de avión no, están en el hotel - respondí sorprendido.
-Antes de ir al laboratorio pasa por el hotel a por ellos - un largo silencio - por si acaso...
-Juan, ¿qué pasa? Me estás dando miedo.
-Te lo contarán allí - se notaba que trataba de terminar la conversación - trata de ir lo antes posible. - Colgó.
Cuando se lo dije a Merche lógicamente se cabreó, pero cuando vio mi cara de preocupación entendió que no quedaban más cojones y nos teníamos que ir de allí. Ni yo pensaba dejarla sola ni ella quería estarlo.
El viaje al hotel fue corto, pero los pensamientos no dejaban de pasar por mi cabeza, ¿qué demonios habrá pasado? ¿Habría vuelto a haber disturbios? ni idea. Al llegar subimos rápidamente a la habitación, cogimos toda la documentación del viaje, cerré las maletas como pude mientras Merche daba un último vistazo y bajamos a la consigna.
(Comentaros que hasta aquí lo he escrito yo antes de salir de la habitación, lo siguiente lo irá poniendo Merche según van sucediendo las cosas y de lo que se pueda enterar)
-¿Le importaría que dejásemos las maletas en consigna en lugar de en la habitación? - Le preguntó Borja al gerente del hotel. - Ha pasado algo en mi trabajo y tengo que irme rápidamente a una reunión y como no sabemos qué pasará preferimos que las tengan a mano por si nos las tienen que enviar de algún modo. - Mientras terminaba su frase dos tipos totalmente trajeados y con pinganillos en los oídos se acercaron a la recepción.
-No habrá problema en absoluto míster Laita - dijo uno de ellos dirigiéndose a Borja - de hecho pueden llevarse las dos maletas con ustedes si lo prefieren. - Dijo señalando un coche que nos esperaba fuera mientras le mostraba una identificación de los laboratorios donde trabajaba, pero de su filial inglesa, y el otro hombre se identificaba como de la Interpol.
-Ella viene con nosotros, por supuesto - dijo Borja sin separarse de mi mientras me agarraba fuertemente de la mano.
-Por supuesto, no pensamos dejarla aquí. - Le respondió el hombre de la Interpol
Joder, la Interpol, estaba cayendo ahora mismo, uno de los organismos de seguridad mundial más potentes estaba delante de nosotros y nos trataban como si fuéramos personas de lo más importante. Se me hizo muy raro y a la vez me dio muchísimo miedo.
En treinta minutos llegamos a una nave a las afueras de Londres, no sabría identificar donde. Varias personas nos esperaban en la puerta, pude ver que había una docena de soldados británicos acompañados de cinco personas con batas blancas.
-Bienvenidos a las instalaciones de XXXXX en Londres - dijo un hombre mayor con cara de haber estado trabajando desde hacía siglos sin parar - espero que no les haya supuesto demasiado problema tener que acudir y que nuestros compañeros - señalando a los hombres trajeados que nos acompañaban - no les hayan molestado.
-Hombre, no es agradable que te corten las vacaciones pero que le vamos a hacer cuando te invitan tan amablemente... - respondió Borja estrechándole la mano con desgana e ironía en sus palabras.
-Le entiendo perfectamente. - Respondió con una media sonrisa mientras me saludaba y nos invitaba a entrar. - Imagino que usted es la que mas disgustada debe estar.
-No se imagina cuanto - respondí con visible cara de cabreo. No me ando por las ramas cuando me molestan y Borja lo sabe, lo confirma con su mirada con una sonrisilla cómplice.
Pasamos un pequeño control, rutinario según ellos, y nos metieron en una sala de reuniones. Allí hicieron que me sentara unos sitios alejada de ellos y le plantaron un par de ordenadores portátiles en frente mientras una serie de personas se interesaban por mis necesidades y mi estado, preguntando si necesitaba algo, atendiéndome servicialmente.
-Por favor - comenzó a hablarle uno de los científicos de la sala - conéctese con el laboratorio de España, con el nuestro y abra una conferencia de video con el doctor Montero. - solicitó amablemente.
Supuse que Borja se conectó con España a través del equipo que tenía en frente para poder sacar informes. Un hombre de unos treinta y cinco años estaba a su lado informándole de cómo conectarse con sus servidores de datos mientras que con el otro portátil comenzaba con las invitaciones para la conferencia de video.
La luz hizo un raro, parecía como si nos fuéramos a quedar sin ella en breve. Le hice un gesto a uno de mis "guardaespaldas" que a su vez se lo comentó a los científicos de la sala, uno salió corriendo como un loco con cara aterrada mientras los que nos rodeaban se comenzaban a poner nerviosos.
- Rápido, antes de que pase algo con la luz, saque el informe d
-¿Sí, quién es? - traté de que se notase un tono de molestia absoluta con respecto a esa llamada.
-¿Borja? Soy Juan perdona que te llame y no desde mi móvil. - Me dijo con voz de culpa. - Tenemos un grave problema aquí y necesitan que te pases por los laboratorios de Londres lo antes posible.
-Joder, estoy en plena visita - dije cabreado.
-Lo entiendo y ya me gustaría no haber tenido que llamarte - me dijo con voz apagada - ¿tienes todos los documentos de identificación encima?, pasaporte, DNI, tarjeta del laboratorio, los billetes de avión... - ese cambio de tema radical me dejó fuera de juego.
-Los billetes de avión no, están en el hotel - respondí sorprendido.
-Antes de ir al laboratorio pasa por el hotel a por ellos - un largo silencio - por si acaso...
-Juan, ¿qué pasa? Me estás dando miedo.
-Te lo contarán allí - se notaba que trataba de terminar la conversación - trata de ir lo antes posible. - Colgó.
Cuando se lo dije a Merche lógicamente se cabreó, pero cuando vio mi cara de preocupación entendió que no quedaban más cojones y nos teníamos que ir de allí. Ni yo pensaba dejarla sola ni ella quería estarlo.
El viaje al hotel fue corto, pero los pensamientos no dejaban de pasar por mi cabeza, ¿qué demonios habrá pasado? ¿Habría vuelto a haber disturbios? ni idea. Al llegar subimos rápidamente a la habitación, cogimos toda la documentación del viaje, cerré las maletas como pude mientras Merche daba un último vistazo y bajamos a la consigna.
(Comentaros que hasta aquí lo he escrito yo antes de salir de la habitación, lo siguiente lo irá poniendo Merche según van sucediendo las cosas y de lo que se pueda enterar)
-¿Le importaría que dejásemos las maletas en consigna en lugar de en la habitación? - Le preguntó Borja al gerente del hotel. - Ha pasado algo en mi trabajo y tengo que irme rápidamente a una reunión y como no sabemos qué pasará preferimos que las tengan a mano por si nos las tienen que enviar de algún modo. - Mientras terminaba su frase dos tipos totalmente trajeados y con pinganillos en los oídos se acercaron a la recepción.
-No habrá problema en absoluto míster Laita - dijo uno de ellos dirigiéndose a Borja - de hecho pueden llevarse las dos maletas con ustedes si lo prefieren. - Dijo señalando un coche que nos esperaba fuera mientras le mostraba una identificación de los laboratorios donde trabajaba, pero de su filial inglesa, y el otro hombre se identificaba como de la Interpol.
-Ella viene con nosotros, por supuesto - dijo Borja sin separarse de mi mientras me agarraba fuertemente de la mano.
-Por supuesto, no pensamos dejarla aquí. - Le respondió el hombre de la Interpol
Joder, la Interpol, estaba cayendo ahora mismo, uno de los organismos de seguridad mundial más potentes estaba delante de nosotros y nos trataban como si fuéramos personas de lo más importante. Se me hizo muy raro y a la vez me dio muchísimo miedo.
En treinta minutos llegamos a una nave a las afueras de Londres, no sabría identificar donde. Varias personas nos esperaban en la puerta, pude ver que había una docena de soldados británicos acompañados de cinco personas con batas blancas.
-Bienvenidos a las instalaciones de XXXXX en Londres - dijo un hombre mayor con cara de haber estado trabajando desde hacía siglos sin parar - espero que no les haya supuesto demasiado problema tener que acudir y que nuestros compañeros - señalando a los hombres trajeados que nos acompañaban - no les hayan molestado.
-Hombre, no es agradable que te corten las vacaciones pero que le vamos a hacer cuando te invitan tan amablemente... - respondió Borja estrechándole la mano con desgana e ironía en sus palabras.
-Le entiendo perfectamente. - Respondió con una media sonrisa mientras me saludaba y nos invitaba a entrar. - Imagino que usted es la que mas disgustada debe estar.
-No se imagina cuanto - respondí con visible cara de cabreo. No me ando por las ramas cuando me molestan y Borja lo sabe, lo confirma con su mirada con una sonrisilla cómplice.
Pasamos un pequeño control, rutinario según ellos, y nos metieron en una sala de reuniones. Allí hicieron que me sentara unos sitios alejada de ellos y le plantaron un par de ordenadores portátiles en frente mientras una serie de personas se interesaban por mis necesidades y mi estado, preguntando si necesitaba algo, atendiéndome servicialmente.
-Por favor - comenzó a hablarle uno de los científicos de la sala - conéctese con el laboratorio de España, con el nuestro y abra una conferencia de video con el doctor Montero. - solicitó amablemente.
Supuse que Borja se conectó con España a través del equipo que tenía en frente para poder sacar informes. Un hombre de unos treinta y cinco años estaba a su lado informándole de cómo conectarse con sus servidores de datos mientras que con el otro portátil comenzaba con las invitaciones para la conferencia de video.
La luz hizo un raro, parecía como si nos fuéramos a quedar sin ella en breve. Le hice un gesto a uno de mis "guardaespaldas" que a su vez se lo comentó a los científicos de la sala, uno salió corriendo como un loco con cara aterrada mientras los que nos rodeaban se comenzaban a poner nerviosos.
- Rápido, antes de que pase algo con la luz, saque el informe d
domingo, 11 de septiembre de 2011
ENTRADA 12
¡¡¡¡Me piro de vacaciones!!!!
Actualizaré el blog cuando pueda y, sobre todo, si pasa algo. Lógicamente aprovecharé que me llaman y que seguramente me tendré que conectar a los laboratorios, para poner unas líneas aquí continuando con mi pequeño diario de trabajo... cómo se nota que estoy a nada de desconectar por unos días, no me alargo tanto como en otras entradas.
Pasadlo bien todos, me reclaman para terminar de montar el equipaje.
Actualizaré el blog cuando pueda y, sobre todo, si pasa algo. Lógicamente aprovecharé que me llaman y que seguramente me tendré que conectar a los laboratorios, para poner unas líneas aquí continuando con mi pequeño diario de trabajo... cómo se nota que estoy a nada de desconectar por unos días, no me alargo tanto como en otras entradas.
Pasadlo bien todos, me reclaman para terminar de montar el equipaje.
sábado, 10 de septiembre de 2011
ENTRADA 11
La cosa es tremenda, nada más empezar mi nuevo curro parece que se avecina un apocalipsis y ahora llevamos unos días en los que podríamos definir el trabajo como uno de lo más normal.
Ayer por la noche me conecté para comprobar el estado de los servidores y la carga de datos, ya que Juan me informó de que trabajarían hasta tarde algunos científicos, confirmando que estaba todo correcto. No había demasiadas transacciones y no hubo ninguna petición de informes.
A media mañana me han metido en una reunión con unos investigadores ingleses. Me la están liando me temo, a sabiendas de que me voy para allá mañana. Les han comentado mi actuación ante los acontecimientos de nivel uno que pasaron hace un par de días y el contento general que hay respecto a mi persona y mi trabajo.
Los británicos han comentado que la situación en sus laboratorios sigue siendo complicada aunque la están consiguiendo contener, no sin tener muchísimos problemas. Además han informado de que una de las filiales en oriente, no recuerdo el país que han nombrado, ha dejado de reportar la situación de la investigación desde hace tres días y la preocupación se está extendiendo entre los inversores, que han decidido mandar una compañía de científicos americanos, españoles, franceses e ingleses apoyados por una unidad de los marines americanos, no sólo por la seguridad del equipo en las instalaciones, sino porque parece que la situación del país es de por si peligrosa, estando al borde de un golpe de estado.
Al terminar, los ingleses me han dado sus teléfonos y, lógicamente, me han solicitado el mío de urgencia. Me han deseado que pase una feliz estancia en Londres y esperan no tener que avisarme mientras esté disfrutando de mis vacaciones.
Juan me ha dicho que me pire para casa y me prepare tranquilamente para mi viaje, no quiere que pase horas muertas en el trabajo pudiendo estar en casa, además, me ha comentado que durante dos días el laboratorio permanecerá cerrado para realizar unas obras en las plantas superiores. Este es un buen jefe.
Ayer por la noche me conecté para comprobar el estado de los servidores y la carga de datos, ya que Juan me informó de que trabajarían hasta tarde algunos científicos, confirmando que estaba todo correcto. No había demasiadas transacciones y no hubo ninguna petición de informes.
A media mañana me han metido en una reunión con unos investigadores ingleses. Me la están liando me temo, a sabiendas de que me voy para allá mañana. Les han comentado mi actuación ante los acontecimientos de nivel uno que pasaron hace un par de días y el contento general que hay respecto a mi persona y mi trabajo.
Los británicos han comentado que la situación en sus laboratorios sigue siendo complicada aunque la están consiguiendo contener, no sin tener muchísimos problemas. Además han informado de que una de las filiales en oriente, no recuerdo el país que han nombrado, ha dejado de reportar la situación de la investigación desde hace tres días y la preocupación se está extendiendo entre los inversores, que han decidido mandar una compañía de científicos americanos, españoles, franceses e ingleses apoyados por una unidad de los marines americanos, no sólo por la seguridad del equipo en las instalaciones, sino porque parece que la situación del país es de por si peligrosa, estando al borde de un golpe de estado.
Al terminar, los ingleses me han dado sus teléfonos y, lógicamente, me han solicitado el mío de urgencia. Me han deseado que pase una feliz estancia en Londres y esperan no tener que avisarme mientras esté disfrutando de mis vacaciones.
Juan me ha dicho que me pire para casa y me prepare tranquilamente para mi viaje, no quiere que pase horas muertas en el trabajo pudiendo estar en casa, además, me ha comentado que durante dos días el laboratorio permanecerá cerrado para realizar unas obras en las plantas superiores. Este es un buen jefe.
viernes, 9 de septiembre de 2011
ENTRADA 10
Creo que no lo comenté cuando inicié el blog, pero soy de esas personas que se van de vacaciones cuando todos vuelven y curiosamente en este trabajo no me dieron ningún problema a cogerme unos días nada más entrar.
Eso sí, me han preparado un ordenador portátil, un pincho 3G y un par de móviles: uno para cosas sin "importancia", vamos que si no lo cogía tampoco pasaba nada, y otro de urgencias "tremendamente importante" me dijo Juan. Si me llamaban a ese teléfono tendría que hacer el esfuerzo (recordemos que estaré de vacaciones) de cogerlo y atender la petición lo antes posible dentro de mis posibilidades.
Me voy a Londres unos días y me han comentado que allí hay un laboratorio que trabaja con nosotros y está realizando las mismas investigaciones. Me preguntaron si me importaría tener que acercarme algún día y realizar el mismo trabajo que aquí, me lo compensarían económicamente. Sin problemas siempre y cuando no abusen mucho, no quiero joderle las vacaciones a Merche.
El trabajo sigue igual de tranquilo, hoy los cubículos están llenos de voluntarios y el laboratorio es un continuo ir y venir de científicos, bandejas con viales, guardias de seguridad en cada esquina... pero de mi parte poca cosa, he sacado un par de informes y recuperado una serie de backups de bases de datos que parece que se habían tocado más de lo normal y erróneamente.
Por fin hemos visto a Jesús, hoy estaba en su puesto, con una cara de susto que no pegaba con alguien de semejante estatura y corpulencia. No quiso contar mucho de su experiencia pero básicamente lo encerraron para hacerle unas pruebas y un interrogatorio más profundo. Al recordar esto me pareció que se estremecía de miedo.
A las tres de la tarde Juan decidió que podíamos irnos a casa sin ningún problema, tras reunirse en su despacho con tres científicos.
-Necesitan que esta noche las bases de datos estén bien. - me dijo - por lo demás, poco más hay que tener en cuenta.
Eso sí, me han preparado un ordenador portátil, un pincho 3G y un par de móviles: uno para cosas sin "importancia", vamos que si no lo cogía tampoco pasaba nada, y otro de urgencias "tremendamente importante" me dijo Juan. Si me llamaban a ese teléfono tendría que hacer el esfuerzo (recordemos que estaré de vacaciones) de cogerlo y atender la petición lo antes posible dentro de mis posibilidades.
Me voy a Londres unos días y me han comentado que allí hay un laboratorio que trabaja con nosotros y está realizando las mismas investigaciones. Me preguntaron si me importaría tener que acercarme algún día y realizar el mismo trabajo que aquí, me lo compensarían económicamente. Sin problemas siempre y cuando no abusen mucho, no quiero joderle las vacaciones a Merche.
El trabajo sigue igual de tranquilo, hoy los cubículos están llenos de voluntarios y el laboratorio es un continuo ir y venir de científicos, bandejas con viales, guardias de seguridad en cada esquina... pero de mi parte poca cosa, he sacado un par de informes y recuperado una serie de backups de bases de datos que parece que se habían tocado más de lo normal y erróneamente.
Por fin hemos visto a Jesús, hoy estaba en su puesto, con una cara de susto que no pegaba con alguien de semejante estatura y corpulencia. No quiso contar mucho de su experiencia pero básicamente lo encerraron para hacerle unas pruebas y un interrogatorio más profundo. Al recordar esto me pareció que se estremecía de miedo.
A las tres de la tarde Juan decidió que podíamos irnos a casa sin ningún problema, tras reunirse en su despacho con tres científicos.
-Necesitan que esta noche las bases de datos estén bien. - me dijo - por lo demás, poco más hay que tener en cuenta.
jueves, 8 de septiembre de 2011
ENTRADA 9
Finalmente hoy ha sido un día de lo más normal, como se espera que sea un día de curro cualquiera, aunque después de lo que ha pasado estos días es una especie de falsa tranquilidad, sobre todo por pequeños detalles.
No pudimos evitar comentar los interrogatorios a los que nos sometieron. Según parece, Jesús, no se lo tomó muy bien y ahora está retenido en una de las habitaciones. Primer pequeño detalle. Eso sí, no le han inyectado nada ni le han hecho nada o eso nos ha dicho Juan.
El laboratorio estaba funcionando normalmente, había cuatro cubículos donde unos científicos experimentaban con jaulas llenas de ratas blancas, inyectándolas una sustancia y metiéndolas de dos en dos en otras jaulas más pequeñas. Vi que había dos voluntarios humanos, bastante relajados y con los típicos pijamas de hospital, con una ligera diferencia con los primeros que conocí, estos tenían el pijama algo desgastado y con alguna mancha de lo que podría ser café o sangre seca, segundo pequeño detalle.
-Parece que estos son algunos de los “evadidos” – me dijo Juan mientras se situaba a mi lado – no deberías cotillear tanto lo que pasa en el laboratorio.
-Tengo la cabeza hecha un lio - le dije mientras me apoyaba en el cristal - la policía, las pruebas, los interrogatorios, el hecho de que se hable de "desaparecidos" - dije haciendo como que le ponía comillas a la palabra - Este trabajo no es complicado, es muy raro - continúe - da la sensación de ser incluso peligroso.
-Y puede que lo sea, pero son ellos - señalando a los científicos - los que se deben preocupar de los problemas, ten en cuenta que quien juega a ser "dios", por llamarlos de alguna manera, se arriesga a que sus creaciones se vuelvan en su contra -se quedó pensativo un rato - y además, tratándose de investigaciones que tienen que ver con la guerra, el tema se vuelve más arriesgado todavía.
-Pero ésta se supone que es una empresa de farmacología, o por lo menos así es como se me presentó - comenté.
-Y lo es. Aquí se investiga de todo, hay una planta en la que tienen gente que se ofrece a beber durante tres días todo el alcohol que puedan, otros que no les importa esnifarse un par de rayas de cocaína y otros - hizo un gesto con la mano abarcando todo el laboratorio - se dejan inyectar sueros que son simplemente un número. - Me miró. - En estos tiempos, cualquier cosa que de pasta es un buen recurso. Hay muchos desesperados ahí fuera que por quinientos euros se dejarían inyectarse mierda, literalmente, para poder vivir y mantener a su familia.
-Tiene sentido - las palabras de Juan me estaban dando mucho que pensar y era la primera vez que le oía hablar tanto. - pero para alguien nuevo esto es muy extraño.
-¿Sabes que el sesenta por cierto de los que se presentan a estas pruebas son "voluntarios" de los ejércitos de todo el mundo? - los datos se iban agolpando en mi mente y cada vez eran más sorprendentes. - hay ocasiones en las que se llevan las pruebas a campos de batalla reales. Afganistán, Irak, Libia son solo algunos ejemplos y a saber lo que hacen allí. El ser humano es violento por naturaleza. Imagina que te inyectan algo que convierte esa violencia en algo primario y extremadamente necesario para el cerebro.
Demasiado, ya tenía demasiada información, ¿me está diciendo que las revueltas populares que se ven en la tele, tan sangrientas, con tan poco respeto por la vida, son inducidas por países que quieren probas sus productos químicos en campos reales?
-Por cierto, que sepas que al doctor Montero le has caído en gracia por cómo te has portado estos días y por tus respuestas en el interrogatorio - me comentó dándome unas palmadas en el hombro - eso es muy bueno. - Y se marchó, mirando al laboratorio como buscando a alguien o algo.
Me quedé pensativo durante un momento y me fui a mi sitio. Juan me había contado muchas cosas al igual que el entrevistador de ayer. Era información muy perturbadora, ¿hasta qué punto es capaz el ser humano de machacarse a sí mismo para conseguir lo que quiere? ¿Ciertamente el respeto de los lideres por sus seguidores, civiles o soldados es tan nimio?, no sé, me duele la cabeza sólo de tratar de procesar tantas preguntas, tantas posibilidades y tantos datos.
Hace unos días no paraba y hoy... ¿La calma que precede a la tempestad? No pude evitar pensar en esa famosa frase… Algunos informes, esta vez bastante normales, sobre depósitos de material y poco más es lo que hice hoy.
No pudimos evitar comentar los interrogatorios a los que nos sometieron. Según parece, Jesús, no se lo tomó muy bien y ahora está retenido en una de las habitaciones. Primer pequeño detalle. Eso sí, no le han inyectado nada ni le han hecho nada o eso nos ha dicho Juan.
El laboratorio estaba funcionando normalmente, había cuatro cubículos donde unos científicos experimentaban con jaulas llenas de ratas blancas, inyectándolas una sustancia y metiéndolas de dos en dos en otras jaulas más pequeñas. Vi que había dos voluntarios humanos, bastante relajados y con los típicos pijamas de hospital, con una ligera diferencia con los primeros que conocí, estos tenían el pijama algo desgastado y con alguna mancha de lo que podría ser café o sangre seca, segundo pequeño detalle.
-Parece que estos son algunos de los “evadidos” – me dijo Juan mientras se situaba a mi lado – no deberías cotillear tanto lo que pasa en el laboratorio.
-Tengo la cabeza hecha un lio - le dije mientras me apoyaba en el cristal - la policía, las pruebas, los interrogatorios, el hecho de que se hable de "desaparecidos" - dije haciendo como que le ponía comillas a la palabra - Este trabajo no es complicado, es muy raro - continúe - da la sensación de ser incluso peligroso.
-Y puede que lo sea, pero son ellos - señalando a los científicos - los que se deben preocupar de los problemas, ten en cuenta que quien juega a ser "dios", por llamarlos de alguna manera, se arriesga a que sus creaciones se vuelvan en su contra -se quedó pensativo un rato - y además, tratándose de investigaciones que tienen que ver con la guerra, el tema se vuelve más arriesgado todavía.
-Pero ésta se supone que es una empresa de farmacología, o por lo menos así es como se me presentó - comenté.
-Y lo es. Aquí se investiga de todo, hay una planta en la que tienen gente que se ofrece a beber durante tres días todo el alcohol que puedan, otros que no les importa esnifarse un par de rayas de cocaína y otros - hizo un gesto con la mano abarcando todo el laboratorio - se dejan inyectar sueros que son simplemente un número. - Me miró. - En estos tiempos, cualquier cosa que de pasta es un buen recurso. Hay muchos desesperados ahí fuera que por quinientos euros se dejarían inyectarse mierda, literalmente, para poder vivir y mantener a su familia.
-Tiene sentido - las palabras de Juan me estaban dando mucho que pensar y era la primera vez que le oía hablar tanto. - pero para alguien nuevo esto es muy extraño.
-¿Sabes que el sesenta por cierto de los que se presentan a estas pruebas son "voluntarios" de los ejércitos de todo el mundo? - los datos se iban agolpando en mi mente y cada vez eran más sorprendentes. - hay ocasiones en las que se llevan las pruebas a campos de batalla reales. Afganistán, Irak, Libia son solo algunos ejemplos y a saber lo que hacen allí. El ser humano es violento por naturaleza. Imagina que te inyectan algo que convierte esa violencia en algo primario y extremadamente necesario para el cerebro.
Demasiado, ya tenía demasiada información, ¿me está diciendo que las revueltas populares que se ven en la tele, tan sangrientas, con tan poco respeto por la vida, son inducidas por países que quieren probas sus productos químicos en campos reales?
-Por cierto, que sepas que al doctor Montero le has caído en gracia por cómo te has portado estos días y por tus respuestas en el interrogatorio - me comentó dándome unas palmadas en el hombro - eso es muy bueno. - Y se marchó, mirando al laboratorio como buscando a alguien o algo.
Me quedé pensativo durante un momento y me fui a mi sitio. Juan me había contado muchas cosas al igual que el entrevistador de ayer. Era información muy perturbadora, ¿hasta qué punto es capaz el ser humano de machacarse a sí mismo para conseguir lo que quiere? ¿Ciertamente el respeto de los lideres por sus seguidores, civiles o soldados es tan nimio?, no sé, me duele la cabeza sólo de tratar de procesar tantas preguntas, tantas posibilidades y tantos datos.
Hace unos días no paraba y hoy... ¿La calma que precede a la tempestad? No pude evitar pensar en esa famosa frase… Algunos informes, esta vez bastante normales, sobre depósitos de material y poco más es lo que hice hoy.
miércoles, 7 de septiembre de 2011
ENTRADA 8
Volvimos al trabajo al día siguiente, todos llegamos a las nueve de la mañana, el lugar estaba tranquilo. La puerta estaba vigilada por varios policías nacionales y un par de tanquetas. La verdad es que dio un poco de miedo entrar en el laboratorio.
Cuando entramos en el hall principal la cosa no era mejor: ocho policías armados hasta los dientes y unos diez científicos pasando unos aparatos extraños por cada una de las personas que queríamos acceder al interior mientras varios guardias de seguridad nos vigilaban desde diversos puntos del enorme hall de entrada. Cuando lográbamos entrar, en vez de ir por el pasillo habitual, nos dirigían por unas escaleras que bajaban al sótano, siempre con decenas de ojos vigilantes alrededor.
En el sótano pudimos comprobar que había unos cuantos monitores donde se veían varios nombres y ciudades de todo el mundo. Parece que lo nuestro había sido poco, como mucho pude contar quince nombres españoles, cinco de ellos en Madrid, siete en Barcelona y tres en A Coruña. Recordé lo que me dijo Juan ayer “el número de desaparecidos, la última vez que hubo una alerta de este tipo, no fue mal del todo”. Reparé en que en Reino Unido tuvieron algo parecido y las “desapariciones” fueron cuarenta y siete, lo mismo en Nueva York y en Los Ángeles con ciento setenta y tres personas “desaparecidas”. Miré a Juan totalmente alucinado por el tema, lo único que recibí fue la misma mirada.
-Jamás había pasado algo simultáneamente en todo el mundo – me comentó por lo bajo.
Según avanzábamos subimos unas escaleras que terminaban en un enorme auditorio con un impresionante escenario coronado por una gran pantalla de cine. Sobre el escenario se podían ver casi un centenar de científicos sentados o de pie aquí y allá. Nos fueron pasando y pidiendo que nos sentáramos.
-Por favor, vayan tomando asiento – nos dijo el doctor que estaba haciendo la presentación el día de mi “importante reunión” – tenemos que comentarles una serie de puntos importantes sobre lo sucedido ayer y las directrices de actuación para los niveles cuatro en adelante.
Tardamos como cuarenta y cinco minutos en estar todos sentados y en silencio. Pude ver que en cada puerta se apostaban dos guardias de seguridad y los policías nacionales paseaban por el patio de butacas.
-Como saben, ayer les pedimos que no asistieran al trabajo por motivos de seguridad. – Comenzó a hablar el doctor. – El motivo fue que una serie de sujetos del proyecto Sansón escaparon de sus habitaciones y trataron de salir a la calle. – Un murmullo generalizado, sobre todo entre los estudiantes y algunos científicos de nivel cuatro, tomó el eco del auditorio. – Por favor, silencio, – gritó el doctor – nos hemos puesto en contacto con los demás laboratorios del resto del mundo y al parecer el intento ha sido generalizado. – El murmullo se tornó casi en chillidos de preocupación y miedo. – Eso sólo puede significar que han tratado de sabotear el proyecto, por eso tenemos tantos policías y vigilantes hoy aquí.
La verdad que lo siguiente fue algo raro, los científicos y estudiantes se pusieron muy nerviosos, algunos trataron de salir corriendo del auditorio pero los guardias lo impidieron.
-Ahora por favor, quiero que los niveles uno a cuatro se queden en el auditorio y los niveles cinco a ocho vayan con la policía – dando por finalizado el pequeño reporte.
Nos levantamos todos los que pertenecíamos a esos niveles y pasamos a nuestros sitios de trabajo habitual, en cada mesa nos esperaba un trajeado personaje con un cuaderno donde ya estaba apuntado datos.
-Necesito que responda a una serie de preguntas. – Me dijo – En su caso serán pocas ya que tenemos pruebas de que estuvo colaborando con su trabajo en los informes de contención y no hubo ningún dato incorrecto.
Me quedé flipando. Al ser el nuevo lo normal sería que fuera uno de los sospechosos más claros pero, por el mero hecho de hacer mi trabajo, me salvé de una situación que seguro habría sido desagradable.
-¿Cuántas llamadas recibió ayer? – comenzó.
-Pues si no recuerdo mal unas trece llamadas – respondí de memoria – creo que hice como una veintena de informes.
-Correcto, fueron quince llamadas y veinticuatro informes así que cuadra. – afirmó mientras marcaba la primera de las hojas. – ¿Cuántos códigos de seguridad le facilitaron?
-Si no recuerdo mal, creo que sólo se pusieron en contacto conmigo cuatro personas, así que recibí cuatro códigos diferentes.
-¿Podría identificarlos? – me dijo enseñándome una lista con más de cincuenta códigos
-Pues para asegúralo tendría que verlo en la base de datos, pero creo que son estos cuatro. – marqué con un subrayador en la hoja.
-¿Podría comprobarlo por favor? – me solicitó.
-Por supuesto, pero necesitaría un código de acceso válido para una petición de este tipo – dije, siendo prudente. El personaje sonrió y dio por terminada la “entrevista”.
-Muchísimas gracias por su colaboración – finalizó y me extendió la mano – puede estar tranquilo.
-¿Puedo preguntarle algo? – le paré antes de que se levantará.
-Sí, claro.
-¿Qué demonios pasa con la gente con la que hacen las pruebas? – pregunté muy preocupado.
-Sólo le puedo decir que se hacen pruebas para crear unos compuestos que hagan más fuertes a los soldados en combate, lo malo es que está siendo un camino largo y peligroso. Muchos de los voluntarios sufren episodios de violencia extrema, resistencia a las armas y fuerza sobre humana… algo que se persigue pero es incontrolable – se quedo pensando un momento – y ya le he dicho más de lo que debiera - dando por finalizada la conversación, miró a su alrededor preocupado y se marchó.
Cuando todos terminamos, nos dijeron que volviéramos a casa y descansáramos, mañana volvería la rutina. La verdad es que estoy mosqueado con el tema, esto se va pareciendo a una película de terror. Espero no ver zombies ni infectados… qué chorrada.
Cuando entramos en el hall principal la cosa no era mejor: ocho policías armados hasta los dientes y unos diez científicos pasando unos aparatos extraños por cada una de las personas que queríamos acceder al interior mientras varios guardias de seguridad nos vigilaban desde diversos puntos del enorme hall de entrada. Cuando lográbamos entrar, en vez de ir por el pasillo habitual, nos dirigían por unas escaleras que bajaban al sótano, siempre con decenas de ojos vigilantes alrededor.
En el sótano pudimos comprobar que había unos cuantos monitores donde se veían varios nombres y ciudades de todo el mundo. Parece que lo nuestro había sido poco, como mucho pude contar quince nombres españoles, cinco de ellos en Madrid, siete en Barcelona y tres en A Coruña. Recordé lo que me dijo Juan ayer “el número de desaparecidos, la última vez que hubo una alerta de este tipo, no fue mal del todo”. Reparé en que en Reino Unido tuvieron algo parecido y las “desapariciones” fueron cuarenta y siete, lo mismo en Nueva York y en Los Ángeles con ciento setenta y tres personas “desaparecidas”. Miré a Juan totalmente alucinado por el tema, lo único que recibí fue la misma mirada.
-Jamás había pasado algo simultáneamente en todo el mundo – me comentó por lo bajo.
Según avanzábamos subimos unas escaleras que terminaban en un enorme auditorio con un impresionante escenario coronado por una gran pantalla de cine. Sobre el escenario se podían ver casi un centenar de científicos sentados o de pie aquí y allá. Nos fueron pasando y pidiendo que nos sentáramos.
-Por favor, vayan tomando asiento – nos dijo el doctor que estaba haciendo la presentación el día de mi “importante reunión” – tenemos que comentarles una serie de puntos importantes sobre lo sucedido ayer y las directrices de actuación para los niveles cuatro en adelante.
Tardamos como cuarenta y cinco minutos en estar todos sentados y en silencio. Pude ver que en cada puerta se apostaban dos guardias de seguridad y los policías nacionales paseaban por el patio de butacas.
-Como saben, ayer les pedimos que no asistieran al trabajo por motivos de seguridad. – Comenzó a hablar el doctor. – El motivo fue que una serie de sujetos del proyecto Sansón escaparon de sus habitaciones y trataron de salir a la calle. – Un murmullo generalizado, sobre todo entre los estudiantes y algunos científicos de nivel cuatro, tomó el eco del auditorio. – Por favor, silencio, – gritó el doctor – nos hemos puesto en contacto con los demás laboratorios del resto del mundo y al parecer el intento ha sido generalizado. – El murmullo se tornó casi en chillidos de preocupación y miedo. – Eso sólo puede significar que han tratado de sabotear el proyecto, por eso tenemos tantos policías y vigilantes hoy aquí.
La verdad que lo siguiente fue algo raro, los científicos y estudiantes se pusieron muy nerviosos, algunos trataron de salir corriendo del auditorio pero los guardias lo impidieron.
-Ahora por favor, quiero que los niveles uno a cuatro se queden en el auditorio y los niveles cinco a ocho vayan con la policía – dando por finalizado el pequeño reporte.
Nos levantamos todos los que pertenecíamos a esos niveles y pasamos a nuestros sitios de trabajo habitual, en cada mesa nos esperaba un trajeado personaje con un cuaderno donde ya estaba apuntado datos.
-Necesito que responda a una serie de preguntas. – Me dijo – En su caso serán pocas ya que tenemos pruebas de que estuvo colaborando con su trabajo en los informes de contención y no hubo ningún dato incorrecto.
Me quedé flipando. Al ser el nuevo lo normal sería que fuera uno de los sospechosos más claros pero, por el mero hecho de hacer mi trabajo, me salvé de una situación que seguro habría sido desagradable.
-¿Cuántas llamadas recibió ayer? – comenzó.
-Pues si no recuerdo mal unas trece llamadas – respondí de memoria – creo que hice como una veintena de informes.
-Correcto, fueron quince llamadas y veinticuatro informes así que cuadra. – afirmó mientras marcaba la primera de las hojas. – ¿Cuántos códigos de seguridad le facilitaron?
-Si no recuerdo mal, creo que sólo se pusieron en contacto conmigo cuatro personas, así que recibí cuatro códigos diferentes.
-¿Podría identificarlos? – me dijo enseñándome una lista con más de cincuenta códigos
-Pues para asegúralo tendría que verlo en la base de datos, pero creo que son estos cuatro. – marqué con un subrayador en la hoja.
-¿Podría comprobarlo por favor? – me solicitó.
-Por supuesto, pero necesitaría un código de acceso válido para una petición de este tipo – dije, siendo prudente. El personaje sonrió y dio por terminada la “entrevista”.
-Muchísimas gracias por su colaboración – finalizó y me extendió la mano – puede estar tranquilo.
-¿Puedo preguntarle algo? – le paré antes de que se levantará.
-Sí, claro.
-¿Qué demonios pasa con la gente con la que hacen las pruebas? – pregunté muy preocupado.
-Sólo le puedo decir que se hacen pruebas para crear unos compuestos que hagan más fuertes a los soldados en combate, lo malo es que está siendo un camino largo y peligroso. Muchos de los voluntarios sufren episodios de violencia extrema, resistencia a las armas y fuerza sobre humana… algo que se persigue pero es incontrolable – se quedo pensando un momento – y ya le he dicho más de lo que debiera - dando por finalizada la conversación, miró a su alrededor preocupado y se marchó.
Cuando todos terminamos, nos dijeron que volviéramos a casa y descansáramos, mañana volvería la rutina. La verdad es que estoy mosqueado con el tema, esto se va pareciendo a una película de terror. Espero no ver zombies ni infectados… qué chorrada.
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